Sobre el
Proyecto
El ático no se concibe como un techo convencional, sino como una capa arquitectónica habitada. Al alejar el nuevo volumen de la línea histórica de la fachada, la intervención preserva la primacía visual de la cornisa y la composición de la fachada originales. Este revés establece una jerarquía clara:
- el edificio histórico sigue siendo dominante, mientras que la nueva capa se percibe como una adición secundaria y más ligera.-
- el edificio histórico sigue siendo dominante, mientras que la nueva capa se percibe como una adición secundaria y más ligera.-
El
Resultado
El volumen del techo se forma a través de una secuencia de cortes e inclinaciones precisas en lugar de elementos aplicados. Los planos inclinados, los huecos empotrados y los bordes claramente definidos reemplazan las tipologías de techos tradicionales. Esta abstracción transforma el ático en un objeto escultórico cuya geometría está impulsada por la calidad espacial interior, el acceso a la luz natural y las vistas, más que por las formas históricas del techo.
Internamente, el nivel del ático ofrece espacios de doble altura, líneas de visión diagonales y vistas cuidadosamente enmarcadas del distrito 18 de Viena, generadas por los esculturales cortes del techo. Estas condiciones espaciales distinguen claramente los apartamentos del ático de los planos de planta más regulares que se encuentran a continuación, creando una experiencia de vida única que está estrechamente relacionada con la luz del día, el aire fresco y el horizonte urbano.
En última instancia, la arquitectura del ático opera como una corona contemporánea, no decorativa, sino espacial y conceptualmente refinada. Completa el edificio no por imitación, sino a través del contraste, la precisión y la moderación, reforzando la idea de que la continuidad arquitectónica se logra a través de la claridad y el respeto en lugar de la replicación.
Internamente, el nivel del ático ofrece espacios de doble altura, líneas de visión diagonales y vistas cuidadosamente enmarcadas del distrito 18 de Viena, generadas por los esculturales cortes del techo. Estas condiciones espaciales distinguen claramente los apartamentos del ático de los planos de planta más regulares que se encuentran a continuación, creando una experiencia de vida única que está estrechamente relacionada con la luz del día, el aire fresco y el horizonte urbano.
En última instancia, la arquitectura del ático opera como una corona contemporánea, no decorativa, sino espacial y conceptualmente refinada. Completa el edificio no por imitación, sino a través del contraste, la precisión y la moderación, reforzando la idea de que la continuidad arquitectónica se logra a través de la claridad y el respeto en lugar de la replicación.